Blas Francisco de la Garza, un linaje que se extiende por más de doscientos años.
En los polvorientos registros de la historia de Nuevo León, una narrativa familiar se despliega, revelando un linaje que se extiende por más de doscientos años. Esta es la historia de la familia de la Garza, cuyos pasos se pueden rastrear a través de los archivos de bautismos, matrimonios y defunciones, comenzando en el siglo XVIII.
La Semilla en Monterrey
La historia comienza con Blas Francisco de la Garza, cuya vida se inició con su bautismo infantil el 29 de octubre de 1713 en el Sagrario Metropolitano de Monterrey, Nuevo León, México. Blas, junto con su esposa María Josefa Saldívar, sentó las bases de este linaje. Su descendencia se ramificó, llevando el nombre de la Garza a través del tiempo y la región.
Un Siglo de Vida en Santiago
De la unión de Blas y María Josefa nació Joseph Xpstobal Conrrado de la Garza. Su bautismo tuvo lugar el 8 de marzo de 1766 en la Parroquia de Santiago Apóstol, en Santiago, Nuevo León. Joseph, un pilar de su comunidad, vivió una vida notablemente larga, falleciendo el 5 de mayo de 1837 en la misma parroquia donde fue bautizado. Su vida estuvo marcada por dos matrimonios: el primero con María Josepha Escolastica Salasar Martines, quien murió joven el 5 de agosto de 1802, y el segundo, apenas unos meses después, con Ana Maria Josefa Cavazos, el 12 de octubre de 1802. Esta decisión de volver a casarse tan rápido era común en la época, asegurando la continuidad familiar y el cuidado de los hijos.
De su primer matrimonio con María Josepha, nació Teodora de la Garza el 5 de abril de 1800. Teodora, al igual que su padre, continuaría el ciclo de la vida, casándose y expandiendo el árbol genealógico.
La Unión de los Linajes: De la Garza y Alanis
Teodora de la Garza se unió en matrimonio con Jose Rafael Nepomuseno Alanis el 13 de octubre de 1819 en la Parroquia de Santiago Apóstol. Rafael, cuyo bautismo fue el 20 de noviembre de 1791 en el mismo lugar, representaba otro pilar de la comunidad.
De esta unión nació Pedro Jose Guadalupe Venancio Alanis, bautizado el 19 de mayo de 1827. El linaje continuó a través de él y su esposa, Maria de los Dolores Rodriguez, nacida el 21 de septiembre de 1831. Curiosamente, el acta de bautismo de María de los Dolores incluye una nota manuscrita del cura José María Nuin, quien describe el bautismo de la “parbula de seis dias de nacida”. Este detalle nos da una visión íntima de los registros de la época.
María de los Dolores vivió hasta una edad avanzada para su tiempo, falleciendo el 9 de mayo de 1903 a los 71 años. Su acta de defunción, encontrada en el Registro Civil de Nuevo León, detalla no solo la causa de su muerte (gastroenteritis), sino también la dirección de su hogar en la calle de Rayones, brindando una instantánea de la vida cotidiana en Santiago a principios del siglo XX.
Esta narrativa no solo traza una línea de nombres y fechas, sino que también nos conecta con las vidas, las uniones y las pérdidas que forjaron el tejido social de Nuevo León a lo largo de los siglos. Es un recordatorio de que cada nombre en un registro es un capítulo en una historia más grande.
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