La Huella Lusitana: Influencia Lingüística Portuguesa en la Nueva España (Siglos XVI-XVII)
Introducción
La historia de la lengua española en México es, en esencia, una historia de mestizajes. Si bien la influencia de las lenguas indígenas (náhuatl, maya, otomí) ha sido extensamente documentada, existe una “tercera raíz” lingüística europea que a menudo pasa desapercibida: la portuguesa. Durante los siglos XVI y XVII, coincidiendo con la expansión colonial y la unión dinástica de las coronas ibéricas, el Virreinato de la Nueva España recibió una migración masiva de portugueses que dejaron una impronta indeleble en el léxico cotidiano, comercial y marítimo de lo que hoy es México.
Contexto Histórico: La Unión de Armas y la Diáspora
Para entender la presencia de vocablos portugueses (lusismos), es necesario situarse en el periodo de 1580 a 1640, conocido como la “Unión de Armas”, cuando Felipe II de España asumió también el trono de Portugal. Durante estos sesenta años, las fronteras imperiales se desdibujaron, permitiendo un flujo constante de comerciantes, marineros, aventureros y, notablemente, familias criptojudías (cristianos nuevos) que buscaban refugio de la Inquisición peninsular en las vastas tierras americanas.
El historiador Jonathan Israel señala que, para la década de 1630, la comunidad portuguesa controlaba gran parte del comercio minorista en la Ciudad de México y tenía una presencia hegemónica en la colonización del noreste, específicamente en el Nuevo Reino de León.
El Léxico de la Intimidad y el Comercio
A diferencia de los nahuatlismos, que nombraban realidades nuevas (tomate, petate), los lusismos a menudo renombraron o matizaron realidades ya conocidas, integrándose sutilmente en el español.
1. La Vida Doméstica y Gastronómica
En las cocinas novohispanas se adoptaron términos que hoy consideramos castizos. La mermelada (marmelada) llegó exclusivamente para referirse a la conserva de membrillo (marmelo), desplazando otros términos latinos. El caramelo (caramelo) se introdujo para describir el azúcar quemado. Asimismo, el término barullo (barulho) comenzó a aparecer en crónicas para describir el ruido y desorden, una palabra fonéticamente expresiva que el español carecía con esa exactitud.
2. El Vocabulario Marítimo y Comercial
Dada la supremacía náutica portuguesa previa al siglo XVI, los puertos de Veracruz y Acapulco adoptaron tecnicismos lusos. El buzo (búzio), originalmente el hombre que bajaba a pulmón, y el chubasco (chuva), para describir las tormentas repentinas del trópico, son préstamos directos.
Un caso interesante es la palabra biombo. Aunque de origen japonés (byobu), este objeto llegó a la Nueva España a través de las naves portuguesas que comerciaban en Asia, entrando al español mexicano antes que al peninsular.
La Frontera Norte y el Arcaísmo
En el noreste de México (Nuevo León, Coahuila), la influencia fue aún más profunda debido a la colonización liderada por Luis de Carvajal y de la Cueva, de origen portugués. Filólogos sostienen que ciertas estructuras gramaticales y fonéticas del norte de México podrían tener un sustrato luso-galaico.
* Echar de menos: Esta construcción, omnipresente hoy, es un calco semántico del portugués achar menos (hallar menos). En el español antiguo se decía “fallar menos” o se usaban otras construcciones, pero la versión portuguesa prevaleció.
* Más nada: La construcción sintáctica “no dijo más nada”, común en ciertas zonas rurales y costeras, refleja el mais nada portugués, invirtiendo el orden estándar del castellano (nada más).
Conclusión
El español que se hablaba en México en el siglo XVII no era monolítico. Estaba salpicado de voces portuguesas que reflejaban la realidad de una sociedad donde el “ser portugués” era una identidad común, a veces peligrosa (por su asociación con el judaísmo ante el Santo Oficio), pero siempre influyente. Palabras como chulo, mermelada o chubasco son fósiles vivos de esa convivencia ibérica en suelo americano.
Referencias y Bibliografía Recomendada
Para la elaboración de este artículo se han consultado y se recomiendan las siguientes fuentes académicas:
* Alatorre, Antonio. Los 1,001 años de la lengua española. Fondo de Cultura Económica, México, 2002.
* Cita clave: Alatorre detalla cómo la frontera lingüística entre el gallego-portugués y el castellano era muy porosa en el siglo XVI, facilitando los préstamos.
* Boyd-Bowman, Peter. Léxico hispanoamericano del siglo XVI. Tamesis Books, Londres, 1971.
* Importancia: Obra fundamental que rastrea el origen geográfico de los colonos y su impacto lingüístico.
* Del Hoyo, Eugenio. Historia del Nuevo Reino de León (1577-1723). ITESM/Fondo Editorial de Nuevo León, 2005.
* Contexto: Esencial para entender la demografía portuguesa en el norte de México y la familia Carvajal.
* Corominas, Joan. Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico. Gredos, Madrid, 1980.
* Uso: Fuente primaria para verificar la etimología portuguesa de palabras como mermelada, barullo y buzo.
* Israel, Jonathan. Razas, clases sociales y vida política en el México colonial (1610-1670). Fondo de Cultura Económica, 1980.
* Contexto Social: Analiza el poder económico de los portugueses en la colonia y su eventual persecución.
* Lope Blanch, Juan M. El español de América. Alcalá, Madrid, 1968.
* Enfoque: Analiza los sustratos dialectales y la influencia de las lenguas peninsulares no castellanas en América.
Compartir:
Entradas Recientes
El Peso del Diezmo en el Guajuco (1685)
Patrimonio y Redención: El Testamento de Diego Rodríguez de Montemayor
El Hierro, el Plomo y la Sangre: El Legado de Juan de Peña en el Ocaso del Siglo XVII
Lealtad bajo fuego: El caso del Capitán Mendiola y el mulato Juan
Categorias
- Archivo General de la Nacion – Mexico
- Artículos de Interés
- Canarios en México
- Certificación SEP-Conocer EC1396
- Descargas
- escrito por Benicio Samuel Sánchez García
- España
- Jalisco
- John P. Pratt Home Page
- Migraciones de Españoles
- Noticias
- Nuevo Léon
- Portugal
- Proyecto Guadalupe.com
- Sephardim.com
- Terapia Familiar Sistémica