Un Caballero de la Frontera: El Legado del Capitán Pedro de la Garza en el Nuevo Reino de León

A finales del siglo XVII y principios del XVIII, el Nuevo Reino de León, con Monterrey como su epicentro, era una tierra de oportunidades y desafíos. Era una provincia de la Nueva España donde la vida se forjaba entre la labor de la tierra, la cría de ganado y las incipientes redes comerciales. Los apellidos de las familias fundadoras, como los de la Garza, resonaban con la historia de colonización y esfuerzo.

En este contexto, el Capitán Pedro de la Garza, un hombre de profundas raíces en estas tierras, vecino y labrador (agricultor) de la jurisdicción de Monterrey, se dispuso a dictar su testamento. Natural del Reino, era hijo legítimo del Capitán Pedro de la Garza y de Inés Rodríguez, ambos ya difuntos, lo que indica que Pedro heredó una posición de respetabilidad y seguramente, bienes.

 

Piedad y Últimos Deseos

La fe era un pilar central en la vida colonial, y el testamento de Pedro es un claro reflejo de ello. Dispuso ser sepultado en la Parroquial de Monterrey, un privilegio reservado a las familias de alto rango, en un lugar que ya le había sido “señalado entierro por el señor Obispo”. Su devoción se extendía a su elección de ser sepultado con el hábito de San Francisco, una muestra de su pertenencia a la Tercera Orden de esta Ciudad, una cofradía laica ligada a la orden franciscana.

Sus deseos espirituales iban más allá de su propio descanso. Pidió que se dijeran dos novenarios por su alma y por la de María de la Rocha, su esposa, un gesto de amor y unidad incluso en la muerte. Notable es su disposición de otro novenario “por las de los indios muertos a su servicio”, una muestra de consideración hacia aquellos que trabajaron para él, quizás reconociendo las duras condiciones de vida o incluso buscando expiar culpas. Adicionalmente, pidió tres misas por Fray José de la Cruz, un religioso carmelita, lo que indica una conexión personal con miembros de otras órdenes religiosas.

Su caridad también quedó plasmada: dejó 100 pesos a la Tercera Orden de esta Ciudad y 8 fanegas de maíz para ser repartidas entre los pobres, gestos que revelan su compromiso con la comunidad y su deseo de dejar un legado de benevolencia.

 

Familia, Propiedades y Vínculos Sociales

Pedro de la Garza estaba casado con María de la Rocha, quien, a diferencia de otras mujeres de la época, “no fue dotada”. Esto podría sugerir una unión por amor o que María no provenía de una familia con tantos recursos como la de Pedro. Tuvieron una numerosa prole, reflejo de la alta natalidad de la época: José (ya difunto), Pedro, María, Juana, Lucía, Nicolasa, Inés, Antonia, Francisco y Juan.

El testamento también arroja luz sobre las intrincadas deudas y créditos de un hombre de negocios de la época. Pedro fue mayordomo de la Cofradía de las Benditas Ánimas, una posición de responsabilidad, a la cual debía 110 pesos y 178 cabras, lo que indica que las cofradías manejaban bienes diversos. Sus deudas menores, “cantidades menores de 100 pesos”, a figuras prominentes como el Capitán Andrés González, el General Alonso de León, el Licenciado Francisco de la Calancha (un letrado), Francisco de Treviño, Agustín de Ortega (un mercader con “su tienda”, es decir, su negocio), y el General Martín de Mendiondo, demuestran su participación activa en la economía local y sus conexiones con la élite. A su vez, se le debían cantidades Andrés González (el mozo), el Capitán Alonso de Treviño y el Sargento Mayor Blas de la Garza, mostrando una red de intercambio y confianza.

El documento detalla las bodas de sus hijos, ofreciendo un vistazo a las alianzas matrimoniales y las dotes:

  • Pedro, su hijo, se casó en primeras nupcias con Ana Díaz.
  • María de la Garza se unió a Pedro Sánchez, con una dote de 1,000 pesos, una cantidad considerable que facilitaba el matrimonio y aseguraba el porvenir de la hija.
  • Juana se casó con José Gómez Mascorro, también con una dote de 1,000 pesos.
  • Nicolasa se casó con José Martínez Guajardo, a quien Pedro le había dado 600 pesos “a cuenta de su dote”, indicando un pago parcial.
  • Mariana se unió a Pedro Lozano, pero “no la ha dotado” al momento del testamento.
  • Inés se casó con José Martínez, y tampoco había recibido dote.
  • Antonia, ya difunta, se había casado con Juan de Sosa “sin dote”.

Estas menciones de dotes, o la ausencia de ellas, revelan la situación económica de las hijas al casarse y las decisiones que tomaba el padre respecto a su patrimonio.

 

El Corazón de sus Posesiones: Tierra y Labranza

Los bienes de Pedro de la Garza eran el sustento de su fortuna. Poseía una labor de 4 caballerías de tierra y dos sitios. Una caballería era una unidad de medida agraria que variaba, pero en esta región solía rondar las 43 hectáreas, lo que significaba una extensión considerable para la agricultura. Un “sitio” de ganado mayor podía ser de unas 1,750 hectáreas, y uno de ganado menor de unas 780, lo que sugiere vastas extensiones para la cría. Estos terrenos eran el corazón de su actividad como labrador. Contaba con yuntas (parejas de bueyes para arar) e instrumentos de labranza, esenciales para el cultivo.

Su residencia principal era una casa con aposento bajo y alto, galera y tres aposentillos, construida “todo de adobe y morillos” (vigas de madera), lo que describe una construcción típica de la época, robusta y adaptada al clima. Además, tenía una casa en Monterrey, con sala y cocina, lo que indica que mantenía una residencia urbana y quizás la utilizaba para asuntos de negocios o para estar cerca de la parroquia.

Su ropa y otras pertenencias también se detallan, aunque de forma general.

Un aspecto crucial de su patrimonio eran las rancherías de indios alazapas, que le había “mercedado” el Gobernador Zavala. Estas mercedes (concesiones de tierras o derechos) sobre grupos indígenas eran remanentes del sistema de encomienda, permitiendo el uso de la mano de obra indígena para las labores agrícolas y ganaderas. Pedro deja esta ranchería a su hijo mayor, excepto a los indios Antonio, borrado, y Ana, alazapa, que deja específicamente a Mariana, lo que sugiere un apego personal o una obligación con ellos. También menciona tener “otra merced de alazapas”, lo que subraya la importancia de este recurso humano en su economía.

Finalmente, su labor agrícola se reflejaba en las 5 fanegas de maíz de sembradura y 10 de trigo que dejó para sembrar “este año”, asegurando la continuidad de la producción tras su muerte. Una fanega equivalía aproximadamente a unos 55 litros de grano, una cantidad significativa para la siembra.

 

Últimos Acuerdos y Testigos

Los albaceas, encargados de cumplir su voluntad, fueron su hijo Pedro de la Garza y Pedro Lozano, este último su yerno, lo que asegura que sus intereses familiares estarían protegidos.

El testamento se realizó ante el Capitán Ignacio Guerra, Alguacil Mayor, quien actuaba con la comisión del Gobernador don Pedro Fernández de la Ventoza, Caballero de la Orden de Santiago. Esta cadena de mando y el título de Caballero de Santiago del Gobernador, una de las órdenes militares más prestigiosas de España, resaltan la formalidad y la autoridad con la que se llevaba a cabo este tipo de documentos en la colonia.

Los testigos fueron el Licenciado José Guajardo, vicario y Juez Eclesiástico (lo que subraya la presencia de la Iglesia en los asuntos civiles), el Alférez Antonio Cavazos, el Alférez Agustín de la Vera (su yerno, esposo de Clara de la Garza en el testamento anterior), Antonio Cavazos (posiblemente otro pariente) y Juan de Mendoza, todos ellos hombres de peso en la comunidad, cuyas presencias daban fe de la autenticidad y seriedad del acto.

El testamento del Capitán Pedro de la Garza es más que un simple documento legal; es una crónica viva de la sociedad del Nuevo Reino de León a caballo entre los siglos XVII y XVIII. Nos permite asomarnos a las vidas de los colonos, sus conexiones familiares, sus propiedades, sus prácticas religiosas y sus formas de hacer negocios en una frontera en constante evolución.

 

Fondo: Ciudad Metropolitana de Monterrey (segunda epoca)/Seccion de Fondo: Testamentos y Herencias/Serie: Testamentos/Titulo: Testamento del Capitan Pedro de la Garza./Lengua: ESPAÑOL/Lugar: HACIENDA DE SAN NICOLAS, JURISDICCION DE MONTERREY./Fecha: 19/Oct/1688/Fojas: 4/Coleccion: PROTOCOLOS/Volumen: 4/Expediente: 1//Folio: 106 NO 46

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