Septiembre era el séptimo mes, pero ahora es el noveno

Originalmente, el calendario romano comenzaba en marzo, ya que era el inicio de la primavera y la temporada de siembra. El invierno era un período sin meses contados porque no había actividades agrícolas importantes.
Los meses de enero y febrero fueron agregados al calendario por el segundo rey de Roma, Numa Pompilio, alrededor del año 713 a.C.
¿Por qué se agregaron?
* Para sincronizar el calendario con el año lunar: El calendario original tenía 10 meses y un total de 304 días, lo que no coincidía con el ciclo lunar. Numa Pompilio agregó los meses de enero y febrero para que el calendario tuviera 355 días, un número más cercano al año lunar.
* Para llenar el “vacío” del invierno: La adición de estos dos meses permitió que el calendario abarcara todo el año, en lugar de dejar un período sin nombre.
* Razón simbólica y práctica:
* Enero (Januarius) se nombró en honor a Jano, el dios romano de los comienzos, los portales y las transiciones. Jano se representa con dos caras, una que mira hacia el pasado y otra hacia el futuro, lo cual era apropiado para el inicio del nuevo año.
* Febrero (Februarius) se nombró por la palabra latina “februa,” que significa “purificar.” Febrero era el mes de la purificación y los ritos de expiación, lo que lo hacía un mes apropiado para cerrar el año antes de que comenzara el ciclo agrícola y militar de nuevo en marzo.
Aunque se agregaron al calendario en esa época, inicialmente se colocaron al final del año. No fue sino hasta el año 153 a.C., y luego con la reforma de Julio César en el año 45 a.C. (el Calendario Juliano), que se estableció oficialmente el 1 de enero como el primer día del año.

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