San José de los Palmitos: Un Vínculo entre el Pacífico y Cerralvo
En la inmensidad del noreste novohispano, dentro de la jurisdicción de la villa de Cerralvo, se extendía un vasto territorio conocido como “San José de los Palmitos”. Esta propiedad no era una simple parcela; se trataba de un latifundio de dimensiones impresionantes que abarcaba 52 sitios de ganado (40 para ganado menor y 12 para ganado mayor) y 8 caballerías de tierra, destinados al pastoreo y la cría de animales en una región marcada por la frontera agreste.
A mediados del siglo XVIII, la propiedad de estas tierras revelaba una conexión inusual con la élite militar del virreinato. Su dueño legítimo no residía en las áridas llanuras de Nuevo León, sino en la estratégica costa del Pacífico: era Don José Eusebio Gallo y Pardiñas, quien ostentaba el cargo de Castellano de la Real Fuerza de Acapulco. Desde su posición en el Fuerte de San Diego, Gallo y Pardiñas administraba sus intereses en el norte a través de apoderados, manteniendo la posesión legal de este agostadero a miles de kilómetros de distancia.
La historia de San José de los Palmitos cambió de rumbo el 11 de febrero de 1757. En esa fecha, ante las autoridades de Monterrey, compareció Domingo Manuel de la Guerra, apoderado del Castellano, para formalizar la venta definitiva de las tierras. El comprador fue Ignacio García de Ávila (quien firmaba como “Davila”), un labrador vecino de la región que buscaba expandir sus dominios.
La transacción se cerró por la suma de 4,000 pesos de oro común, una cantidad considerable para la época. En el acuerdo, el apoderado se comprometió a entregar los títulos y la posesión física del terreno en un plazo de seis meses, permitiendo a García de Ávila introducir inmediatamente sus ganados para aprovechar los pastos. Como garantía del pago, el propio agostadero quedó hipotecado, asegurando que la tierra misma avalara su traspaso a manos locales.
Así, San José de los Palmitos pasó de ser un activo lejano de un comandante militar en Acapulco a convertirse en el centro de operaciones ganaderas de una familia arraigada en la tierra de Cerralvo.
Fuente: Protocolos_V_2_1 (1).pdf (Volumen 15, Expediente 1, Folio 246, Número 114).
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