La Disputa y Concordia de la Familia Treviño por la Tierra

En el corazón de la sociedad colonial, donde la tierra era sinónimo de riqueza y legado, la prominente familia Treviño se vio envuelta en una significativa disputa por la partición de bienes. Tras la muerte del Capitán Alonso de Treviño, sus vastas propiedades, que incluían 32 sitios de ganado menor, se convirtieron en el objeto de contención entre los herederos de sus dos matrimonios.

Por un lado, se encontraban los hijos de su primera unión con Anastasia González: los Capitanes Alonso y Nicolás de Treviño, los Alféreces Melchor y Baltasar de Treviño, y el Alférez Jerónimo Cantú, quien representaba a su madre, Juliana de Treviño, hermana de los anteriores. Esta rama de la familia defendía su porción de la herencia que les correspondía.

Frente a ellos, estaban los descendientes del segundo matrimonio del Capitán Alonso de Treviño con doña Mayor de Rentería. Esta facción estaba compuesta por el Capitán Nicolás Gutiérrez de Lara, Manuel Pérez de Oropeza y Antonio Ruiz, quienes actuaban en representación de sus esposas, doña Clara, doña María y doña Anastasia, respectivamente. A ellos se unía el Alférez Gonzalo de Treviño, hermano de las mencionadas, quien también representaba a los herederos de su difunto hermano, Gaspar de Treviño.

La discordia central giraba en torno a la justa división de los 32 sitios de ganado menor, una partición que, a pesar de haber sido medida y delineada por el Sargento Mayor Lucas Caballero, había generado un litigio entre ambas familias. La situación amenazaba con prolongarse, minando los lazos familiares y los recursos.

Sin embargo, en un acto de pragmatismo y buscando la paz, ambas partes decidieron poner fin al pleito. Bajo la atenta mirada y la autoridad de don Pedro Fernández de la Ventoza, Caballero de la Orden de Santiago, y en su calidad de Gobernador y Capitán General, se llegó a un acuerdo trascendental. Los hijos del segundo matrimonio, en un gesto de buena voluntad y conciliación, renunciaron a cinco de los dieciséis sitios que originalmente les correspondían.

El pacto estableció una solución duradera: “quedando todas las partes pobladas en los sitios y tierras en que estan los unos y los otros, sin hacer mudanza”. Esto significaba que cada rama de la familia permanecería en las tierras que ya ocupaba, evitando así nuevos conflictos y reubicaciones. Crucialmente, el Capitán Alonso de Treviño (presumiblemente el hijo del primer matrimonio, aunque el texto se refiere a “el dicho capitan Alonso de Treviño” y no al fallecido) conservaría su parte de la hacienda y sus linderos previamente señalados, desde el río arriba hasta la junta de Manulique. Además, se le aseguró el control del “puesto de su hacienda del Carrizal”, un punto de gran importancia estratégica o económica.

Este acuerdo, presenciado por Cristóbal de León y Marcos Flores, no solo resolvió una compleja disputa patrimonial, sino que también sentó un precedente de coexistencia, permitiendo a las ramas de la familia Treviño continuar con sus vidas y legados en las tierras que habían sido fuente tanto de conflicto como de sustento.

Fondo: Ciudad Metropolitana de Monterrey (segunda epoca)/Seccion de Fondo: Testamentos y Herencias/Serie: Intestados/Titulo: Pleito sobre testamento/Lengua: ESPAÑOL/Lugar: MONTERREY/Fecha: 25/Feb/1690/Fojas: 3/Coleccion: PROTOCOLOS/Volumen: 4/Expediente: 1/Folio: 122 NO 53

Compartir: