El silencio de una lengua: La desaparición del portugués en la fundación del Nuevo Reino de León

La historia del noreste de México presenta una paradoja cultural fascinante. Si bien es un hecho historiográfico comprobado que una proporción significativa de los primeros colonizadores, soldados y familias fundadoras del Nuevo Reino de León eran de origen portugués, la lengua lusitana no floreció ni sobrevivió en la región. A diferencia de otras colonias donde los grupos migrantes mantuvieron su idioma por generaciones, en el noreste de la Nueva España el portugués se desvaneció casi instantáneamente. Este fenómeno no fue un accidente, sino una estrategia de supervivencia.

El origen lusitano

Durante el periodo de la Unión Ibérica (1580-1640), en el que las coronas de España y Portugal se unieron bajo la dinastía de los Austrias (Felipe II, III y IV), se facilitó el tránsito de portugueses hacia los virreinatos españoles. En este contexto, Luis de Carvajal y de la Cueva, de ascendencia judía portuguesa, firmó las capitulaciones para pacificar y poblar la vasta región del norte.

Junto con Carvajal, y posteriormente con figuras como Alberto del Canto (nacido en las Azores), llegaron familias cuyos apellidos —Garza, Treviño, Rodríguez, Silva— denotan un origen del occidente peninsular. Sin embargo, estos colonos no buscaban replicar Portugal en América, sino escapar de una amenaza latente en Europa.

La asimilación como escudo ante la Inquisición

La causa principal de la desaparición del idioma fue el estigma religioso. En la Nueva España de los siglos XVI y XVII, el gentilicio “portugués” se utilizaba a menudo como sinónimo de “judaizante” o criptojudío. Dado que una gran parte de los fundadores del Nuevo Reino de León eran cristianos nuevos (judíos conversos) que huían de la persecución, hablar portugués en público constituía un riesgo mortal.

El Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición vigilaba cualquier desviación de la norma católica y castellana. Mantener el idioma materno hubiera sido una marca de identidad peligrosa, una señal que los diferenciaba de los “cristianos viejos”. Por tanto, la adopción del castellano no fue solo un proceso natural de aculturación, sino un mecanismo de defensa deliberado conocido como mimetismo cultural. Para ser aceptados y sobrevivir, debían parecer más españoles que los propios españoles.

Hegemonía administrativa y similitud lingüística

Más allá de la persecución, existían factores pragmáticos. El Nuevo Reino de León era jurídicamente un territorio de la Corona de Castilla. La ley, la propiedad de la tierra, los registros parroquiales y el comercio se regían exclusivamente en castellano. El portugués carecía de validez en la esfera pública y legal.

Además, la proximidad filológica entre el portugués del siglo XVI y el castellano facilitó una transición rápida. A diferencia de migrantes de lenguas germánicas o eslavas, para un portugués de la época no existía una barrera lingüística insalvable. El “portuñol” de la primera generación dio paso rápidamente a un castellano con matices, eliminando el idioma original en el lapso de una sola generación.

Los remanentes culturales

Aunque la lengua murió, la influencia portuguesa sobrevivió en otros aspectos. Los historiadores han rastreado esta herencia en la onomástica (apellidos), en ciertas costumbres gastronómicas del noreste (como el uso del cabrito y la tortilla de harina, a menudo vinculados a la dieta sefardí para evitar el cerdo y la levadura), y en un léxico regional que conserva arcaísmos o giros similares a los del occidente ibérico.

En conclusión, el portugués no se habla en Nuevo León porque sus portadores originales decidieron sacrificar su lengua para salvar sus vidas y su linaje. El silencio del portugués fue el precio pagado por la permanencia de las familias que forjaron la identidad del norte de México.

Referencias Bibliográficas

1. Cavazos Garza, Israel. (1994). Diccionario Biográfico de Nuevo León. Monterrey: Grafo Print Editores.

• Fuente clave para rastrear el origen de los apellidos y lugares de nacimiento de los primeros pobladores (ej. Alberto del Canto).

2. Del Hoyo, Eugenio. (1979). Historia del Nuevo Reino de León (1577-1723). Monterrey: Al Voleo.

• Obra fundamental que detalla las capitulaciones de Carvajal y la composición demográfica de las primeras avanzadas.

3. Liebman, Seymour B. (1970). The Jews in New Spain: Faith, Flame, and the Inquisition. Coral Gables: University of Miami Press.

• Analiza la ecuación “portugués = judío” en la mentalidad inquisitorial y la necesidad del ocultamiento.

4. Toro, Alfonso. (1944). La familia Carvajal: Estudio histórico sobre los judíos y la Inquisición de la Nueva España en el siglo XVI. Ciudad de México: Editorial Patria.

• Documenta el proceso específico contra la familia de Luis de Carvajal y cómo esto afectó a la comunidad circundante.

5. Alvar, Manuel. (1991). El español de las dos orillas. Madrid: Mapfre.

• Para el contexto lingüístico sobre la asimilación de lenguas romances cercanas en el periodo colonial.

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