Acta Fundacional de 1600: La Elección del Primer Cabildo de Monterrey

🌟 ¡Una Mañana de Enero en 1600! 🌟

Era el primero de enero del año de mil y seiscientos años en la incipiente Ciudad de Nuestra Señora de Monterrey, corazón del Nuevo Reyno de León. La fresca mañana de Año Nuevo congregó en el concejo a los hombres que habían guiado la villa el año anterior, listos para traspasar la vara de mando.

Allí estaban el Capitán Juan Pérez de los Ríos, alcalde ordinario saliente, junto a los regidores Manuel de Mederos y Lucas García, y el procurador general Diego de Montemayor (presumiblemente el fundador), todos sirviendo “por el rey nuestro señor”.

“Hemos sido justicia, concejo y regimiento el año pasado,” declararon, “y hoy nos hemos juntado para elegir a quienes han de administrar la justicia, el concejo y el regimiento este presente año.”

Con solemne unanimidad, “los más votos” se decantaron por los nuevos oficiales:

  • Alcaldes ordinarios: Capitán Diego Rodríguez y Capitán Diego Núñez de Miranda.
  • Regidores: Diego Díaz de Berlanga y Martín Jiménez.
  • Procurador General: Hernán Blas Pérez.
  • Alguacil de Cabildo: Martín de Solís.

Realizada la elección, los oficiales electos fueron llamados para prestar juramento. Sobre la señal de la cruz, recibieron el solemne compromiso de sus nuevos cargos. “Sí juro y amén,” respondieron a la absolución del juramento, aceptando así la pesada responsabilidad.

Prometieron y se obligaron a “usar los dichos cargos y oficios bien y fielmente” y, crucialmente, a “volver por las causas, bien, pro y utilidad desta república y reyno”, comprometiéndose a buscar todo el bien y apartar el daño. En todo, asegurarían, “acudirán como buenos y fieles republicanos“.


 

✝️ El Mayordomo de la Santa Iglesia Mayor

 

Acto seguido, el mismo Concejo abordó un asunto espiritual. A la luz del día de Año Nuevo en 1600, la justicia y el regimiento confirmaron que Diego de Montemayor el Mozo (hijo del procurador general) estaba ya nombrado como Mayordomo de la Santa Iglesia Mayor de la ciudad. Vieron que convenía que él “esté y persevere”, por lo que en nombre de Su Majestad, lo eligieron de nuevo para el cargo.

El joven Montemayor aceptó y firmó, comprometiéndose a usar su oficio en “los casos que conviniere y a ellos son anejos y concernientes cual de derecho se requiere”.

El acta del Cabildo, con sus firmas y juramentos, culminó con la solicitud a la autoridad superior: “suplican al señor gobernador deste reyno, se sirva de confirmarla.”


 

Testimonio del Nuevo Concejo

 

Las rúbricas quedaron estampadas, sellando el primer acto de gobierno de la villa en el nuevo siglo:

Juan Pérez de los Ríos. Manuel de Mederos. Lucas García. Diego Rodríguez. Martín Ximénez. Diego de Montemaior. [Una firma rota]. Diego Díaz de Berlanga.

Dando fe de todo ello, cerraba el pergamino la firma del escribano: Ante mí, Diego Díaz de Berlanga, escribano público.

 

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