La Sesión de las Trazas (El Cercado, Santiago, Nuevo León): Un Acuerdo Familiar en la Nueva España

El sol de la Nueva España se filtraba por las rendijas de las ventanas del despacho del Gobernador General don Juan Francisco de Vergara y Mendoza, iluminando los semblantes serios de los presentes. Era un día de importantes decisiones para la familia Rodríguez. Nicolás Rodríguez, con la solemnidad que ameritaba el acto, se encontraba allí no solo en su propio nombre, sino también en representación de Mariana Ruiz, la viuda de su difunto hermano Diego.

El motivo de la reunión era la cesión de las Trazas, una valiosa porción de tierra que había sido objeto de herencia familiar. Nicolás, actuando con la generosidad y el pragmatismo que lo caracterizaban, cedía sus partes en esta labor a sus hermanos: Francisco, José, Juan y Dorotea Rodríguez de Montemayor. Para asegurar el futuro de sus hermanos en las Trazas, Nicolás no solo les entregaba la tierra, sino que también les otorgaba ocho bueyes, de los cuales cuatro eran mansos y cuatro toros escogidos, animales robustos y necesarios para la ardua labor agrícola.

Pero el acuerdo no terminaba ahí. Con un gesto de desprendimiento, Nicolás también renunciaba a favor de sus hermanos a cualquier derecho que pudiera corresponderle por la muerte de su otro hermano, Santiago Rodríguez. Era una forma de consolidar la herencia y evitar futuras disputas. Como parte de este compromiso, Nicolás se obligaba a no labrar ni poblar en las Trazas hasta que José Rodríguez hubiera establecido su propia labor en la tierra, garantizando así un orden en la explotación de los bienes.

Sin embargo, en medio de tanta cesión, Nicolás hizo una clara excepción. No renunciaba a su derecho en la labor del Cercado, una propiedad que le correspondía por herencia directa de sus padres. Este punto demostraba que, si bien estaba dispuesto a ceder en favor de la armonía familiar, también protegía lo que consideraba su legado inalienable.

La trascendencia del acuerdo quedaba patente con la presencia de distinguidas figuras. Además del Gobernador General, don Juan Francisco de Vergara y Mendoza, fungían como testigos dos respetados caballeros: Francisco Javier de Isla y Palacio y don Diego de Medrano. Para la asistencia legal, se encontraban Juan de Reyes y Juan Bautista de Saldua Maguregui. Al final de la sesión, se dejó constancia de un detalle significativo: Juan Miguel, uno de los involucrados indirectamente, no sabía firmar, un recordatorio de las realidades de la época en la Nueva España.

Con la firma del Gobernador y los testigos, el acuerdo quedó sellado, marcando un capítulo de unidad y previsión en la historia de la familia Rodríguez, una narrativa de cómo la tierra y los lazos de sangre se entrelazaban en el corazón de la Nueva España.

 

 

Fondo: Ciudad Metropolitana de Monterrey (segunda epoca)/Seccion de Fondo: Tierras/Serie: Certificaciones juridicas/Titulo: Cede a hermanos sus partes en la labor de las Trazas./Lengua: ESPAÑOL/Lugar: MONTERREY/Fecha: 25/Ene/1702/Fojas: 2/Coleccion: PROTOCOLOS/Volumen: 7/Expediente: 1//Folio: 126 NO.56

#HistoriaFamiliar #NuevaEspaña #AcuerdosAntiguos #LegadoFamiliar #CesionDeTierras #Herencia #DerechoColonial #BienesRaicesHistoricos #PropiedadDeLaTierra #FamiliaRodriguez #LasTrazas #GobernadorVergaraYendoza #LazosDeSangre #ArmoniaFamiliar #PactosFamiliares

Compartir: