Un Tapiz Genealógico en la Monclova de 1695: El Caso de Gerónimo y Antonia

El 27 de abril de 1695, en la apacible villa de Santiago de la Monclova, un expediente judicial, el número 79, comenzó a tejer una intrincada red de parentesco. Su propósito: dilucidar la dispensa de cuarto grado de consanguinidad solicitada por Gerónimo Rodríguez y Antonia de Hoyos, quienes buscaban unir sus vidas en matrimonio. Este documento no solo nos habla de un amor en ciernes, sino que también nos ofrece una ventana a las complejas dinámicas familiares de la época.

Gerónimo Rodríguez, originario de la Ciudad de Monterrey pero ahora residente en Monclova, era hijo legítimo de Pedro Rodríguez y Anastasia Barrera, ambos vecinos de la bulliciosa Monterrey. Su linaje, aunque con raíces en la capital, se encontraba ahora entrelazado con el de la villa.

Antonia de Hoyos, por su parte, era una hija de la propia Monclova, descendiente legítima de Santiago de Hoyos y María de la Garza, quienes también residían en la villa. La unión propuesta, aparentemente sencilla, ocultaba un vínculo más profundo, uno que solo una minuciosa investigación genealógica podía revelar.

El testimonio clave provino de Joseph Montalvo, un hombre de 24 años. Sus palabras, registradas a lo largo de quince fojas, desentrañaron el hilo conductor que unía a Gerónimo y Antonia a través de generaciones. Joseph declaró que Pedro de la Garza, bisabuelo de Antonia, y Alonso de Treviño, bisabuelo de Gerónimo, eran hermanos carnales. Esta conexión fraternal inicial sería el punto de partida para el enredo genealógico.

A partir de ahí, el árbol genealógico se ramificaba:

  • Pedro de la Garza, bisabuelo de Antonia, tuvo un hijo también llamado Pedro de la Garza. Este segundo Pedro de la Garza fue el abuelo de Antonia y, a su vez, el padre de la madre de Antonia.
  • Por otro lado, Alonso de Treviño, bisabuelo de Gerónimo, tuvo una hija llamada Mariana Treviño. Mariana Treviño fue la abuela de Gerónimo y la madre de su propia madre.

De esta manera, la declaración de Joseph Montalvo confirmaba el cuarto grado de consanguinidad entre Gerónimo Rodríguez y Antonia de Hoyos. Sus ancestros, Pedro de la Garza y Alonso de Treviño, habían sido hermanos, y de ellos se desprendían las líneas que, tres generaciones después, se encontraban en Gerónimo y Antonia.

Este expediente no es solo un registro burocrático, sino una narrativa genealógica que ilustra cómo las redes familiares se extendían a través de las villas y ciudades de la Nueva España, creando lazos que, aunque distantes en el tiempo, podían influir directamente en el presente de sus descendientes. La dispensa solicitada por Gerónimo y Antonia era más que un simple trámite; era el reconocimiento y la superación de una historia familiar compartida, un hilo más en el vasto tapiz de las relaciones humanas en la Monclova del siglo XVII.

Fuewnte: Sagrada mitra de Guadalajara Antiguo Obispado de la Nueva Galicia : Expedientes de la serie de matrimonios extractos siglos XVII-XVIII/ Maria de la Luz Montejano Hilton. Ficha 287

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