Un Legado en el Noreste Novohispano: El Testamento de Jusepe de Tremiño (Siglo XVI)
Nos encontramos en la segunda mitad del siglo XVI, un período de ebullición en la Nueva España, donde las fronteras se expandían y nuevas vidas se asentaban en tierras inexploradas. Es en este contexto que Jusepe de Tremiño, o Treviño como también se le conocía, un vecino de esta Ciudad (refiriéndose a la naciente Monterrey), decide dictar su testamento. Su historia, como la de muchos colonos, es un crisol de orígenes y una narrativa de mestizaje, no solo cultural sino también humano.
Jusepe era un hombre del norte, natural de Guadiana, un pueblo de la Nueva Vizcaya. En el siglo XVI, la Nueva Vizcaya era una vasta y ruda provincia que abarcaba lo que hoy son los estados de Durango, Chihuahua, Coahuila y parte de Sinaloa. No era un lugar fácil de vivir; la vida giraba en torno a la minería y la ganadería, con poblados dispersos y a menudo bajo la amenaza de grupos indígenas no sometidos. Guadiana, hoy Durango capital, era un centro incipiente, un punto de apoyo para las expediciones hacia el norte, rodeado de desiertos y montañas.
Sus raíces, sin embargo, se extendían mucho más allá. Su padre, Marcos Alonso Garza y del Arcón, era natural de Lepe, un pueblo en los Reinos de Castilla. En el siglo XVI, Lepe era una villa costera en la actual provincia de Huelva, España, con una fuerte tradición pesquera y agrícola. Su gente era conocida por su espíritu aventurero, muchos de ellos marineros que se enrolaban en las flotas que cruzaban el Atlántico hacia las Indias. La madre de Jusepe, Juana de Treviño, había nacido en la grandiosa Ciudad de México. Para el siglo XVI, esta urbe era ya la capital vibrante del virreinato, edificada sobre las ruinas de Tenochtitlán. Era un centro político, religioso y económico, con una población diversa de españoles, mestizos e indígenas, sus calles bulliciosas y sus conventos y palacios comenzando a definir su majestuoso perfil.
Jusepe declaró estar casado con María Navarro, hija legítima de Martín Navarro, ambos naturales de la Villa del Saltillo. En el siglo XVI, Saltillo era un puesto avanzado en la frontera noreste, fundado en 1577. Era una población pequeña y estratégica, un punto de enlace entre las regiones mineras de Nueva Vizcaya y la incipiente colonización del Nuevo Reino de León. La vida en Saltillo era dura, con una economía basada en la ganadería y la agricultura de subsistencia, y una constante tensión con las tribus chichimecas de la región. Era, en esencia, un baluarte en la frontera de la civilización colonial.
En su testamento, Jusepe reconoció a su hijo legítimo, Juan de Tremiño. Pero con una franqueza que revela las realidades sociales de la época, también nombró a otros tres hijos “bastardos”: Jusepe, Diego y Santiago de Tremiño, explicando que fueron concebidos “siendo yo soltero y asimesmo las madres de los dichos mis hijos no ser casadas”. Esta declaración, lejos de ser inusual, muestra la flexibilidad de las costumbres en la frontera y la importancia de reconocer a todos los descendientes, aunque no nacidos dentro del matrimonio legal.
El acto de testar se llevó a cabo ante la autoridad de Blas de la Garza, quien fungía como justicia mayor y Capitán a Guerra, y Juan de la Garza, el secretario nombrado. Estas figuras representaban la autoridad civil y militar en la joven colonia, garantizando la legalidad del proceso. Los testigos, el Capitán Gregorio Fernández y el Alférez Lázaro de la Garza, eran seguramente hombres de importancia en la comunidad, dando fe de la veracidad de las declaraciones.
El testamento no terminaba ahí. Se agregaron “los inventarios y diligencias hechos por el justicia mayor, en once fojas”, lo que indica un minucioso recuento de sus bienes, una práctica común para asegurar que la voluntad del difunto se cumpliera fielmente.
Finalmente, el documento menciona el Puesto de San Francisco. Aunque la descripción es breve, en el siglo XVI, este “puesto” se referiría a una pequeña congregación o ranchería, posiblemente alrededor de una capilla o un asentamiento provisional, que servía como punto de apoyo en el vasto territorio. Podría haber sido una avanzada ganadera, un lugar de descanso para viajeros o un incipiente núcleo de población vinculado a una encomienda o merced de tierra en la naciente región del Nuevo Reino de León, precursor de lo que hoy es el estado. Estos “puestos” eran vitales para la expansión y consolidación de la presencia española en un territorio que apenas comenzaba a ser explorado y dominado.
El testamento de Jusepe de Tremiño es un invaluable fragmento de la historia, una ventana a las vidas de los fundadores del noreste novohispano, sus orígenes diversos, sus familias complejas y las realidades de la vida en una frontera en constante construcción en el lejano siglo XVI.
Fondo: Ciudad Metropolitana de Monterrey (segunda epoca)/Seccion de Fondo: Vida cotidiana/Serie: Familia/Titulo: Testamento de Jusepe de Tremiño sobre su estado civil./Lengua: ESPAÑOL/Lugar: JURISDICCION DE MONTERREY/Fecha: 13/Sep/1646/Fojas: 13/Coleccion: PROTOCOLOS/Volumen: 2/Expediente: 1/Folio: 111 NO. 68
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